Libro I: Diablos de Baator, los Nueve Círculos del Infierno

Libro I: Diablos de Baator, los Nueve Círculos del Infierno
Obtenido de los volúmenes de la biblioteca de Ling, el Aprendiz

Antes de proceder con la invocación de un ajeno planar, deberíamos profundizar en comprender qué estamos llamando para entender cómo debemos dirigir nuestra investigación y realizar los preparativos y desarrollos apropiados. La mayoría de los que se dicen eruditos, más bien bibliotecarios sin vocación investigadora, dividen a los diablos en tres categorías y considerarán que eso es suficiente: suplicantes (como lemures, nupperibos, spinagons y otros hasta 5 DG), menores (como barbazus, erinyas, narzugons y otros hasta 12 DG) y mayores (como cornugones, gelugones, diablos de la sima y otros de 13 DG o más). Pero, independientemente del poder de estos diablos, deberíamos considerarlos comunes. Pues el Infierno se estructura en una jerarquía de intereses políticos que conocemos como la Nobleza Infernal. Esta es tan vasta y compleja que requiere su propia estratificación. Los Duques del Infierno, los Archidiablos y los Lores-Regentes. La Regla del Tres siempre prevalece en el multiverso, lo que refuerza la hipótesis de la tercera clasificación de habitantes del Infierno: baatorianos, maleficari y primigenios. Esto es sólo un comentario de una hipótesis sin desarrollar, por lo que ahora mismo debería dejarse de lado.

Retomando mis anteriores palabras, no se debe llegar al error de pensar que la jerarquía infernal acompaña en igual medida al poder del diablo, ya que su estatus no depende de su poder físico o mágico, si no de la extensión de su influencia, de su posición política o de su sumisión a otro miembro de posición superior. Podríamos nombrar a los diablos Gazra (que dirige las fuerzas de seguridad de los cuatro primeros niveles del Infierno desde Phlegethos) o Ariyan (que gobierna la ciudad de Tantlin en Estigia) como ejemplos de diablos de la sima que, aún no perteneciendo a la Nobleza Infernal, tienen el poder propio de un Duque. Incluso los menos versados en el tema reconocerán el nombre de Bael el Caudillo, quien actualmente es Señor del Primero aunque nunca fue Duque o Archidiablo. Y, si te tomases tu investigación con la debida rigurosidad mi querido aprendiz, deberías poder nombrar otro diablo de la sima que claramente supera en poder a los Duques del Infierno y podría someter Archidiablos, siendo su posición lo único que le mantiene separado de la Nobleza Infernal: Aesmadeva, Verdugo del Infierno.

Volviendo al tema de la Nobleza Infernal, los 81 Duques del Infierno son los miembros más bajos de dicha Nobleza. Son criaturas que, debido a su poder, ingenio, valentía o sencilla suerte, fueron captados por otro Noble para unirse a este grupo tan extremadamente selectivo. No sólo diablos, si no también un buen número de ángeles caídos y mortales excepcionales lo comprenden. No existe la posibilidad de nacer en la Nobleza Infernal y, una vez uno se une a esta, es muy rara su destrucción si no es por acción de errores, o de enemigos de más astucia, que le vuelvan vulnerable. Los Duques son física y políticamente tan poderosos que desarrollan la capacidad de influenciar y alterar el mundo a su alrededor. No, no vuelvas a decir que están a punto de ser una pequeña deidad. Me hastía esa inexactitud cuando ya tenemos cuantificaciones para describirlo con precisión. Lo que estás queriendo decir, aunque no encuentres las palabras, es que alcanzan Rango de Poder 0. Los Duques promulgan la voluntad del Archidiablo o Señor (Señor, Lord y Regente son todos términos correctamente aceptados) al que sirven, pero todos tienen sus propios objetivos y agendas. A pesar de su poder político, los Duques compiten con los generales de los diablos comunes por los recursos y mantienen sus propios ejércitos que sirven a la voluntad de la Nobleza. No todos estos ejércitos son militantes por naturaleza y algunos se centran en corromper mortales o destruir baluartes del Caos. Sea cual sea su propósito, las fuerzas de un Duque llevan a cabo sus tareas con una eficiencia brutal, para cosechar poder y prestigio para el noble.

Por encima de estos se encuentran los Archidiablos. Estos diablos, de los que hay exactamente 27, ocupan una posición peculiar. No hay al menos 27, ni es que conozcamos a 27 de ellos. Hay exactamente 27. Igual que hay exactamente 81 Duques del Infierno. El ascenso de un nuevo Archidiablo obliga a la caída de otro, que, al mismo tiempo, arrastrará a un Duque fuera de la Nobleza Infernal. Aunque superan en estatus a los Duques del Infierno, y tienen el poder de dominar un Círculo completo, todos están inmediatamente supeditados a su Lord-Regente, quien restringe sus intereses o se apodera de sus éxitos. Pocos alcanzan un poder como para igualarse al Señor de su Círculo para poder actuar libremente, lo que lleva a la mayoría a temer y odiar tremendamente a su Lord-Regente y al propio Asmodeus, a quienes culpan de sus cadenas y esperan el día en que puedan vengarse imponiéndose a su amo. Esto lleva a que muchos tengan baluartes de poder fuera del propio Infierno donde pueden actuar con más influencia y mantener sus ejércitos, que están formados tanto por diablos como por otros tipos de criatura. Y, aún así, todos los Archidiablos sirven a la voluntad del Infierno (en algunos casos, sin sentido) y todos rinden homenaje a Asmodeus si son llamados ante el Trono de la Serpiente. Un buen número de Archidiablos son ángeles caídos y unos pocos son ajenos de otros planos. Al menos seis de ellos son antiguos Señores de los Nueve (Adremalech, Astarte, Gerión, Moloch, Sammael y Tiamat). Cuatro Archidiablos, Glasya la Princesa del Infierno, Lixer el Príncipe del Infierno, Merorem el Príncipe de los Poderes del Aire y Fierana co-gobernante del Cuarto Infierno, forman parte pública de la jerarquía que reina los Círculos. Caso especial también es el de Tiamat, pues es el único ser del que tenemos constancia que abandonó voluntariamente su posición como Regente en lugar de ser depuesta, condenada o destruida y aún como Archidiablo actúa con una independencia que ni su Lord actual cuestiona. Escribiendo estas líneas vuelvo a pensar sobre la posibilidad investigar la existencia de baatorianos entre los Archidiablos. ¿Puede la Regla del Tres hablarnos de algo más que jerarquías? Si hablamos de razas, estaríamos pronosticando una evolución que sacudiría los cimientos actuales del Infierno. Mejor apartar esas ideas y trabajar con los hechos documentados.

Lo que nos lleva a los enigmáticos Señores de los Nueve. Aunque sólo ocho de estos Señores de los Nueve tienen una implicación directa en el gobierno a través de la Nobleza Infernal. Estos seres no son dioses en el sentido tradicional, pero sí tienen un poder y capacidad paralela. Son Poderes y, como tal, su fuente y la capacidad de crecimiento es divergente a la divinidad aunque su capacidad de alterar la realidad e influenciar el desarrollo mortal es equivalente. Bael, el Señor de la Guerra de Averno, es el más débil de los ocho y tiene el rango de Poder Menor. Dispater, Archiduques de Dis; Mammon, Archiduque de Minauros; Belial, Archiduque de Phlegethos; Levistus, Príncipe de Estigia; y Lilith Reina de Malebolgia, son todos Poderes Intermedios. Los más poderosos son los Archiduques de Maladomini y de Cania, Belcebú y Mefistófeles, quienes alcanzan la capacidad de Poderes Mayores. Al ser poderes y no dioses, sus capacidades están ligadas a su presencia en ámbitos. Fuera de sus reinos disminuye su poder y fuera del Infierno quedan gravemente sesgados, limitados y condicionados. Por el contrario, en sus Círculos el poder de los Señores de los Nueve es absoluto y puede potenciarse a través de las almas mortales, sin depender de las creencias o valores de las mismas (en realidad, creencias opuestas conceden incluso mayor recompensa a un Poder, al contrario de lo que ocurre con una deidad). Esto es más evidente en Estigia, donde el Príncipe Levistus está reclamando a sus fieles que arranquen la mayor cantidad de almas para alzarse en guerra con dioses que residen en su reino, como Seth y Mannheim, para reducir sus reinos. Esto podría crear un precedente muy interesante en el equilibrio de poder del Infierno, pero los demás Señores de los Nueve no están interesados en iniciar otras guerras en el Infierno… al menos no por ahora. La naturaleza del Infierno está ligadas a leyes tan férreas que no pueden romperse, sólo tergiversarse en un intento por desvirtuarse. Por ello, los tratados entre dioses y Señores han creado un pacto que, con la excepción de Estigia, establece la norma actual.

El epítome de lo diabólico es Asmodeus [texto desaparecido]. Que quede bien claro que nadie conoce el verdadero [texto desaparecido] de [texto desaparecido]. Tiene muchos títulos diferentes y, al menos, dos [texto desaparecido], siendo el más conocido y utilizado el de Asmodeus (en todo momento nos referiremos al Amo del Infierno como Asmodeus a lo largo de este tratado). Es el único dios verdadero entre los diablos y el único miembro de [texto desaparecido]. Asmodeus es el dios de los diablos y los diablos son sus representantes oficiales, voluntariamente o no. Mientras su naturaleza no cambie, reciben poder de su conexión con él ya que [texto desaparecido]. Sin embargo, es más que un dios. También es un Poder Mayor, pudiendo alimentar su naturaleza como los demás poderes además de cómo los demás dioses. Pero ese inmenso poder no debe ser lo que te sorprenda realmente. Has de tener en cuenta que Asmodeus gobierna no sólo una capa dentro de un plano, sino todo un plano de existencia. Los Nueve Círculos del Infierno de Baator, son cada uno tan infinitos como el Plano Material. Para que un ser tenga el dominio indiscutible desde el principio de la Creación de un plano tan complejo y poderoso significa que este ser tendría que ser más que incluso [texto desaparecido]. Nuevamente no puedo evitar pensar en la hipótesis de que Asmodeus, realmente debería ser [texto desaparecido]. Es un dios, con la inmensidad que esto supone. Equivalente a otros dioses de su capacidad, pero palidece la comparación si establecemos que [texto desaparecido]. Es este poder el que permite a Asmodeus comandar a los otros Señores de los Nueve. A pesar del poder que ostenta, Asmodeus tiene una movilidad extremadamente limitada. Atrapado en la base infinita de [texto desaparecido] en [texto desaparecido] de [texto desaparecido], el cuerpo de Asmodeus, [texto desaparecido], es incapaz de abandonar los confines del Infierno. Además, sólo puede generar un avatar en el Plano Material, contrario a lo que su rango debería permitir. Por último, su capacidad para conceder plegarias es diferente a la de los dioses convencionales. Puede hacer realidad hasta el más grande de sus deseos, aunque su singular [texto desaparecido] le impide [texto desaparecido] con [texto desaparecido]. Nada de esto está probado, por lo que nuevamente me disculpo por plasmar los murmullos de mi mente en papel. No debes regocijarte con este conocimiento, mi curioso aprendiz, pues puede tener el mismo valor que tu opinión sobre la limpieza de ropa interior.

Además, debemos tener en cuenta que el origen de cada diablo determinará su naturaleza y por tanto su comprensión del mundo. Ahí radica la importancia de comprender el significado de Baator, los Nueve Círculos del Infierno, los Nueve Infiernos de Perdición. Es uno de los planos más poderosos del multiverso por pertenecer a la trinidad de planos que más influyen en las almas mortales (junto a Celestia y el Abismo) y, por lo tanto, más crecen en poder y capacidad de moldear al Primario. Sus nueve capas tienen rasgos únicos que determinarán que las percepciones de sus diablos y suplicantes:

Averno: Guerra, honor corrompido, violencia, genocidio. Una capa de batalla perpetua. Es la capa que abastece a aquellos que creen que la violencia en la que participan conducirá a una utopía, cuando en realidad su violencia y su maldad desembocan en la tiranía y la muerte de los que no pertenecen a la "Gran Orden" del Infierno. Representados por la Obsesión según el Modelo de Keltharin.
Dis: Ética corrupta, estancamiento, desidia, elitismo. Un lugar de trabajo interminable y sin sentido que nunca cambia. Los de arriba se benefician del trabajo de los de abajo. Todos sus diablos aspiran a ser un grupo de élite sin rostro, en alguna mansión o castillo donde nadie más puede acceder y que, aún sin hacer nada, no dejan de cosechar beneficio del trabajo de otros. Representados por la Pereza.
Minauros: Codicia, robo, nunca tener suficiente. El nivel donde todos siempre desean más y, al tiempo, cuentan con que les quiten su parte del pastel. Tienen un deseo insaciable que busca poseer incluso lo que no puede utilizarse, aun si es dañino tenerlo. Los diablos de esta tierra tendrán como fin arrebatarte toda tu riqueza y posesiones, todo lo que has creado y tus logros, para abandonarte al olvido cuando no te quede nada. Y, entonces, cuando tengas una necesidad límite, volverán a ti para ofrecerte lo que has perdido a un precio que nunca terminarás de pagar. Representados por la Gula.
Phlegethos: Dolor, sufrimiento, opresión física, fuego. Es la "quintaesencia del Infierno". Lugar de sufrimiento y tormento eterno, tanto físico como espiritual. También es un lugar en el que la materia bruta es torturada y oprimida para las necesidades perversas de aquellos en el poder. Sus diablos se expanden con facilidad en sociedades donde una persona no tiene control sobre su cuerpo. A la gente se le dice cómo vestir, qué comer, cuándo y con quién aparearse, etc. Representados por la Lujuria.
Estigia: Mezquindad, anhelos imposibles, insatisfacción, ignorancia, agua (extraño, pero sí, afecta a sus percepciones). Es un lugar en el que nadie confía en nadie porque todos entienden a los demás como peldaños. Ningún diablo está satisfecho con su posición, especialmente porque la posición de uno siempre está por debajo de la de otro. Impulsados por la necesidad de resarcimiento, olvidan el amor, la ayuda, la dedicación o el compromiso. De hecho, sus diablos ignoran esos conceptos y no actuarán comprendiéndolos porque las almas de esta capa nos los han experimentado o los han corrompido. Representados por la Envidia.
Malebolgia: Naturaleza corrupta, infancia perdida. Aquí es donde la vida natural se ha retorcido en beneficio de la tiranía. La naturaleza sirve a las necesidades de aquellos en el poder. A estos diablos no les importará arrasar la tierra si con ello se alcanza beneficio. Prosperan con las almas de las personas que no se detendrían por el hecho de que niños, el futuro de una raza, se viesen obligados a trabajar y morir si eso alimentase sus riquezas. Y aquí son castigadas con desmedido odio las almas de aquellos que intentaron alguna vez encerrar a un diablo. Representados por la Ira.
Maladomini: Orgullo, perfección, intriga, arrogancia. Este es un lugar en el que ni una sola palabra pronunciada pasa desapercibida. Los diablos de este Círculo buscan estar en todas partes porque ellos sabrán cómo debes vivir tu vida y cómo debes alcanzar la perfección: destruyendo y recreando constantemente sobre las ruinas sepultadas de tu pasado. A su alrededor hay un zumbido eterno ya que todo lo que haces se informa a aquellos al mando y entenderán que cualquier cosa que hayas conseguido nunca es suficiente. Representados por la Soberbia.
Cania: Conocimiento corrupto, desprecio, estoicismo descuidado (ni empatía ni simpatía), frialdad. Aquí lo único que vale es el conocimiento, aunque ese conocimiento suponga el fin de la Creación. El conocimiento es poder, es el único afrodisíaco del alma y lo único que impulsará a los diablos de este nivel. Todo lo demás carece de sentido y valor. Pero el conocimiento no tendrá el fin de acapararse, si no que debe alcanzar una finalidad. Y, así, urdir el plan más ambicioso que existe, un plan que cualquiera sin una comprensión absoluta de este conocimiento tildará de mera locura. Representados por la Avaricia.
Nessus: Condenación, poder, conocimiento perdido, tiranía, oscuridad, opresión. Aquí, todas las mentiras y los terrores del Infierno se fermentan en el verdadero orden que dirige el mal primordial. Aquí, sólo hay un poder y bajo ese poder todos se arrodillan. Aquí, el conocimiento y la sabiduría son acaparados por aquellos al mando y nadie es digno de saber nada. Nadie tiene derecho a determinar el curso de cualquier cosa, mucho menos de sus propias vidas. Para sus diablos eres forraje para el Infierno y nada más. Representados por la Traición.

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