Relatos de NdE: Capítulo 1 (Escape del Bastión)
Capítulo 1: Escape del Bastión
Bajo un cielo que reflejaba el caos de los días recientes, en la isla del Bastión de las Estrellas se extendió la represalia de las hadas, que habían desatado el Ensueño despertando horrores que transformaron la ciudad en un abismo de pesadillas. Los Mendelson tuvieron que detener su asalto contra el cruel Hixus y lideraron el desesperado esfuerzo por salvar a soñadores y Emisarios atrapados en aquel tormento. En su heroísmo encontraron aliados, pero el tiempo jugaba en su contra. Refuerzos de los Emisarios liderados por Andurias, el mismísimo Sael de la orden, llegaron al bastión ajenos al abismo que aguardaba. Con ellos vino la furia encarnada de las hadas. El grotesco nacimiento de un treant mítico marcó el final de la vida de Anduras y la llegada de Oberón, rey de las hadas. Una amenaza que, en un giro inesperado, se desvaneció con dos tajos implacables de Rex. Sin embargo, la muerte de Oberón sembró dudas. ¿Cómo podría caer tan fácilmente el soberano de una corte?
El combate contra Hixus, el arquitecto de tantas desgracias, fue una prueba definitiva. Su mansión, un monumento a su paranoia y decadencia, se convirtió en el escenario de una batalla que no sólo exigió fuerza, sino también rapidez, mientras las llamas devoraban el lugar. En los diarios de Hixus, los héroes descubrieron las sombras que le habían consumido: sus dudas hacia Carissa, su interés por los channeling y paranoia hacia su Orden, incluso cuestionando el envío de Umbra Dánitha a sitiar a unos monjes, le condujo a un camino de ruina y amargura. Su caída marcó un punto de inflexión, pero no trajo paz. Los despertares de las pesadillas se cobraron la vida de aliados y dejaron malherida a Amesha. Unas heridas que marcaron el alma del grupo.
Con la isla al borde del colapso, los Mendelson tomaron su decisión. En su nuevo barco gracias al rescate de Ahab, se alzaron con los soñadores y emisarios que podían ayudar en el viaje, dejando atrás a aquellos que, liderados por Delorus, defenderían el bastión de posibles represalias. En el horizonte, el reino de Aebryn les esperaba, y con él, la esperanza de encontrar respuestas en Aquilea, aliada de su madre. Sin embargo, los descubrimientos de las hadas y el Ensueño resonaban en sus mentes. Las hadas no se quedarían quietas. Mientras el barco cortaba las olas, los héroes no podían ignorar una sensación inquietante: el rey de las hadas había muerte muy fácilmente. Ell verdadero peligro, quizás, aún no se había revelado...
Bajo un cielo que reflejaba el caos de los días recientes, en la isla del Bastión de las Estrellas se extendió la represalia de las hadas, que habían desatado el Ensueño despertando horrores que transformaron la ciudad en un abismo de pesadillas. Los Mendelson tuvieron que detener su asalto contra el cruel Hixus y lideraron el desesperado esfuerzo por salvar a soñadores y Emisarios atrapados en aquel tormento. En su heroísmo encontraron aliados, pero el tiempo jugaba en su contra. Refuerzos de los Emisarios liderados por Andurias, el mismísimo Sael de la orden, llegaron al bastión ajenos al abismo que aguardaba. Con ellos vino la furia encarnada de las hadas. El grotesco nacimiento de un treant mítico marcó el final de la vida de Anduras y la llegada de Oberón, rey de las hadas. Una amenaza que, en un giro inesperado, se desvaneció con dos tajos implacables de Rex. Sin embargo, la muerte de Oberón sembró dudas. ¿Cómo podría caer tan fácilmente el soberano de una corte?
El combate contra Hixus, el arquitecto de tantas desgracias, fue una prueba definitiva. Su mansión, un monumento a su paranoia y decadencia, se convirtió en el escenario de una batalla que no sólo exigió fuerza, sino también rapidez, mientras las llamas devoraban el lugar. En los diarios de Hixus, los héroes descubrieron las sombras que le habían consumido: sus dudas hacia Carissa, su interés por los channeling y paranoia hacia su Orden, incluso cuestionando el envío de Umbra Dánitha a sitiar a unos monjes, le condujo a un camino de ruina y amargura. Su caída marcó un punto de inflexión, pero no trajo paz. Los despertares de las pesadillas se cobraron la vida de aliados y dejaron malherida a Amesha. Unas heridas que marcaron el alma del grupo.
Con la isla al borde del colapso, los Mendelson tomaron su decisión. En su nuevo barco gracias al rescate de Ahab, se alzaron con los soñadores y emisarios que podían ayudar en el viaje, dejando atrás a aquellos que, liderados por Delorus, defenderían el bastión de posibles represalias. En el horizonte, el reino de Aebryn les esperaba, y con él, la esperanza de encontrar respuestas en Aquilea, aliada de su madre. Sin embargo, los descubrimientos de las hadas y el Ensueño resonaban en sus mentes. Las hadas no se quedarían quietas. Mientras el barco cortaba las olas, los héroes no podían ignorar una sensación inquietante: el rey de las hadas había muerte muy fácilmente. Ell verdadero peligro, quizás, aún no se había revelado...

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